La Virgen del Apocalipsis
Bernardo Legarda escultor quiteño elaboró una pieza en madera de 30 cm de alto, representado una figura femenina de cuerpo completo en posición vertical e inclinada 75 ° al eje vertical, se le denomino LA VIRGEN DE QUITO O VIRGEN DEL APOCALIPSIS, VIRGEN ALADA, VIRGEN BAILARINA.
Las mujeres velocísimas [...] arcádicas y militantes, son siempre virginales, y llegan a prefigurar el tipo cristiano de la Virgen por excelencia. Al fundirse con otros elementos de la tradición cristiana, [...] terminan por componer un cuadro [...], una suerte de esquema fijo en el cual predomina la característica de las alas —señal de rapidez inconcebible—, primero figuradas y luego decididamente físicas, reales. El tratamiento eviano [de Jacinto de Evia] de la Virgen justifica el surgir de un cortejo imaginativo, y luego de una correspondiente plástica, acordes con este complejo metafórico. La “Virgen alada” del Panecillo no es, en conclusión, sino la expresión física de la figuración eviana [de Jacinto de Evia] (derivada de Góngora), un plasmar en imágenes lo que ya impresionaba desde los textos, y producía una bien determinada emotividad colectiva (Patre, P. D.-3.-2. (14 de Agosto de 2020. Obtenido de https://es.wikipedia.org/wiki/Virgen_de_Quito#cite_ref-:0_5-2)
En 1732 le fue encargado a Bernardo Legarda la imagen de la virgen inmaculada concepción para una de las capillas de la iglesia de San Francisco en la ciudad de Quito, su trabajo iconográfico le lleva a recrear una imagen que supere el convencionalismo de la escultura en posición vertical, así como en las tonalidades cromáticas azules, grises y rosas.
“se encontró la firma de Legarda al interior de las muñecas, manos removibles de la escultura: ‘Bernardo Legarda se acabó en 7 de diciembre de 734’
La iconografía de la Virgen Apocalíptica alada, con un pie sobre el dragón, fue propagada en Quito desde el taller de Legarda
supuestamente ‘inventada’ por Bernardo Legarda, [la Virgen alada] es representada en el siglo anterior –siglo XVII– por Miguel de Santiago, y antes que él, ya desde el siglo X, la Apocalíptica Nueva Eva había sido tema tratado por la cultura hispano-árabe y continuó desarrollándose hasta que, a través de un grabado, fue trasladada y conocida en Quito, copiada aquí, y conociéndose, a partir de entonces, como la Virgen de Quito. Lo interesante y novedoso es que mientras en Europa este tipo iconográfico desapareció o perdió vigencia, en la Audiencia de Quito se repitió cada vez más. Por qué se elige este tipo y no otro, es decir el carácter de la elección, es uno de los valores que deberíamos rescatar’’ ( Ecuador, P. D. (s.f.). Góngora, Jacinto de Evia y La Virgen.)
Patrizia Di Patre indica las fuentes iconográficas y literarias:
Un texto de San Juan de Patmos había influido en la representación de imágenes aladas, la mujer apocalíptica en su huida. Juan de Jáuregui ilustró en 1614 los comentarios que el santo había realizado acerca del Apocalipsis. Este grabado, recogido por grabadores de Amberes, debió haberse introducido en América durante la primera mitad del siglo XVII (Ibíd)
Legarda y su taller le dieron cuerpo y volumen, una bellísima caracterización convirtiéndola en casi una bailarina, ligera, elegante y sinuosa en ocasiones y tan sumamente sensual en otras que nos remite bien a un espíritu festivo, lleno de vivacidad propia del Rococó, tan enriquecido y adaptado en Quito. ( Ecuador, P. D. (s.f.). Góngora, Jacinto de Evia y La Virgen.)
La población quiteña acogió la figura por su especial belleza que había logrado el artista y fue bautizada como la virgen bailarina ya que el detalle de las manos y la dirección de los pliegues del vestido insinúan el movimiento, en la sección de la espalda en la figura está una particular adición de alas, razón por la cual se le denominó aquella figura; La virgen alada. Es así cómo se replica la imagen y fueron adquiridas por familias pudientes y de la Real Audiencia.
a pesar de una independencia factual que prácticamente lo desvinculan de los gremios “oficiales”, puestos a la sombra de universidades y conventos), hombre de evidentes amplias lecturas, pudo asimilar una imagen literaria muy difundida en la cultura local, y bastante afín –como muestra una acogida realmente perdurable- y grata a la espiritualidad hispanoamericana(Ibíd)
Las reproducciones de la figura virgen alada traspasó fronteras y llegó a Europa, en Popayán la catedral de Nuestra señora de la Asunción se instala una réplica de grandes proporciones. El artista Caspicara realizó una copia de la figura para el Museo de Brooklyn en Nueva York.
Apocalipsis capítulo 11, versículo 19.
Entonces se abrió el Santuario de Dios en el Cielo y pudo verse el arca de la Alianza de Dios dentro del Santuario. Se produjeron relámpagos, fragor y truenos, un terremoto y una fuerte granizada.
Capítulo 12, versículo 1-3.
B:1 Apareció en el cielo una señal grandiosa: una mujer, vestida del sol, con la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas sobre su cabeza. 2 Está embarazada y grita de dolor, porque le ha llegado la hora de dar a luz.
3 Apareció también otra señal: un enorme dragón rojo con siete cabezas y diez cuernos, y en las cabezas siete coronas; 4 con su cola barre la tercera parte de las estrellas del cielo, precipitándose sobre la tierra. (PABLO.ES, Consultado 26 julio 2022 )
Referencias
Ecuador, P. D. (s.f.). Góngora, Jacinto de Evia y La Virgen.
Kennedy Troya.A Ortiz Crespo. (1962). Reflexiones sobre el arte colonial quiteño. Nueva Historia del Ecuador. Ayala Mora. Vol.V. Época colonial, III Quito, Corporacion Editora Nacional.
PABLO.ES, S. (Consultado 26 julio 2022 ). Obtenido de https://www.sanpablo.es/biblia-latinoamericana
Patre, P. D.-3.-2. (14 de Agosto de 2020). Obtenido de https://es.wikipedia.org/wiki/Virgen_de_Quito#cite_ref-:0_5-2


Comentarios
Publicar un comentario